Cosas que me recuerdan a la Encarnación.
En algunas películas, el paso súbito de la velocidad normal al slow motion.
El traveling y las escenas complicadas en un solo plano, como si todo se tratara de la mirada de un ángel.
Los bodegones, y su indefinible luz, casi carne, impactando en la rotundidad de la materia y sus formas. Y el escorzo como de mundo, como de planeta en su rotación hacia el amanecer, que siempre ofrecen las jarras y los cántaros en esos retratos.
La tranquila presencia de las casas elegantes casi en ruinas, retratadas en nítidas, casi notariales fotografías.
El sic transit gloria mundi de los lugares abandonados y la elegía que cantan, a la vez que emiten un extraño, enigmático mensaje sobre el mundo físico.
El hierro colado, fluido, radiante, en una fundición, como un corazón líquido vivo.
Y las delicadas flores que crecen en las grietas, en las ruinas de todos los imperios.
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