viernes, 23 de diciembre de 2011

Presente



Estas Navidades, cuando llegue la hora de comprar los regalos, no salgas a la calle con gesto tensionado, con mala uva, como queriendo quitártelo de encima.
No hombre, no. Aunque no te guste ir de compras.
Estos días, antes de salir,  cíñete la corona, abróchate bien los guantes, ajústate la capa de armiño. Por el camino, ten en cuenta que te cruzarás con otros como tú. Fíjate bien en sus coronas, en sus guantes blancos, en sus magníficas capas.
Algunos los llevan sin saberlo. Otros, muy conscientes de ello...
Hazlo en serio. Aunque te gastes menos. Pero en serio.
Si acaso, pásate de solemnidad.
Porque la radiación del fondo cósmico, procedente del día de Navidad, te ha transfigurado.
Porque eres Rey.
En Misión Oficial.

martes, 20 de diciembre de 2011

Encarnación



Tomar carne y redimir al hombre en su totalidad.
Pero ah el mundo cósmico y sus condiciones de contorno, ah el hombre y sus contextos.
Encarnación significaría divinizar la carne del hombre, y algo así como aislarla del sucio, indigno cosmos circundante.
El hombre “en” pero “fuera” del mundo.
La frontera de la redención, antes delante del hombre, ahora tras él.
Pero frontera al fin y al cabo.
Y sin embargo, ahí tenemos una enseñanza colateral de la Eucaristía.
El Señor apura hasta las heces la Encarnación. Prolongación cósmica de la Navidad.
Dios se encarna en Jesucristo, y Jesucristo se encarna en Pan y Vino.
No es una segunda encarnación, sino una consumación hasta el final. Hasta lo que no es hombre.
Hasta el pan, el vino, los hidratos, los átomos,... el cosmos es también encarnado y el hombre ya no esta enemistado con el mundo.
Qué claridad de ideas al encarnar al hombre y por así decirlo, "traspasarlo", atravesarlo hasta el fondo mismo de su física.
La Encarnación es un vendaval que atraviesa como un torbellino de rayos gamma al hombre, hasta más allá del fondo de sí mismo.
Y entonces qué eucarístico, y qué navideño resulta San Francisco de Asís, con su hermano fuego, hermana agua, hermanas plantas.
Qué casualidad que precisamente él fuera el promotor del belén.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Trombolosión en Belén



Esquerulando timidíquidamente, unos pastores jabalinaban entre entrar o no al Portal, puruleando en el cimbral de la puerta, atusacándose los monciergos y las pellizas entre las manos.
San José, prohombreando, apenas podía disimular carcajadas y gritafantios de la emoción que le blatanfosaba.
Y mientras tanto, Santa María azucenaba en Belén, con increíbles fragancias de azahar y nardo.
(El perfume de nardo: uno de los escasísimos product placements de los best seller Evangelios)
La Virgen jaspeaba esmeráldicamente.
Zafiraba diamanticando refulgentemente.
De manera muy intensa.
Tres arcángeles, con picotransmisores  n-dimensionales, realizaban el primer tropo-reportaje: "La Madre y el Niño se encuentran en perfecto estado"
El "perfecto estado" acaba de trombozancarse, estupefacaloenfriado, bocabuzoneando,  con "La Madre y el Niño".

jueves, 15 de diciembre de 2011

Potencia y acto



La joven Madre, en avanzado estado de gestacion, acude a la fuente del pueblo.
Nazareth del Antiguo Testamento todavía, ay Nazareth..., pueblo tan chismosillo...
Miraditas, cuchicheos, sonrisitas cómplices. Alguna risotada mal contenida entre las mujeres de la fuente. Qué tedio de pueblucho, qué aburrimiento de gentes del Oriente Medio, por favor.
Todas midiendo, como expertas geómetras de Riemann, la curvada silueta de la Joven. Avanzando teoremas y conjeturas sobre convexidades, curvaturas y geodésicas.
Todas convertidas en expertas agrimensoras de vientres ajenos.  La curva de los mundos.
Pero ¡ah!, el agua y la mujer. Vaya resumen vivo de la Creación.
Y en presencia de la Alianza contenida en el Arca-Mujer, el agua de la fuente comienza a tener sus célebres propiedades bautismales.
De pronto, aquellas mujeres cuchicheantes y chismosas son limpias, prístinas como las primeras flores de la Creación. Y ven volver a María, al Arca-Mujer, con el cántaro de agua, y profetizan rosas místicas, estrellas de la mañana, refugios de los pecadores.
Y ya ven a la Señora de los Milenios atravesar dulcemente el tiempo como un Sagrario eterno, mientras las Puertas del Cielo, ah, ya comienzan a abrirse.