Este rincón se abre unos breves días, todos los años, en Adviento, con unas reflexiones durante la espera. Cósmicas por aquello de lo desproporcionado, de lo audaz hecho con mimbres de baratillo, con esa connotación peyorativa de “me vino con un planteamiento cósmico”, “me dijo algo sideral”, y así. Cósmicas también porque la Navidad es un acontecimiento trascendental en la historia del hombre y del Cosmos, y porque el Adviento empieza siempre tras la fiesta de Cristo Rey del Universo.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Primer embate
En el Imperio tiránico del Tiempo, entre tanto edicto antiguo, entre tanto súbdito encadenado y tanto corazón sometido, en medio de tanta tristeza...
Las cosas han dado un giro repentino.
La Eternidad acaba de poner cerco al Tiempo.
Lo acaba de sitiar.
El Tiempo está rodeado.
La primera oleada del ataque ha sido implacable: La Eternidad ha tenido un Hijo en el Tiempo.
Los efectos han sido entre inapreciables (se han abierto ciertas grietas en el continuum espacio-tiempo, y la luz de pronto tiene velocidad limite) y espectaculares (estrellas errantes, apariciones, coros polifónicos)
Ha habido otros efectos aun más singulares, si cabe. Por ejemplo, ese silencio súbito, cósmico, que ha durado como un segundo.
Eso no ha sido la Eternidad. Eso ha sido el Tiempo mismo. Cogido por sorpresa.
Al tirano le ha entrado el miedo.
El problema para el Tiempo es que esto no ha sido fruto de un rapto ni de una violación cósmica a la manera de los dioses griegos, cometiendo sus excesos entre el Olimpo y la tierra.
No, esto ha pasado de verdad.
No, esto no es una historieta para consolarse entre los griegos.
Esto va en serio.
Esto ha sido con aliados.
Desde dentro. La Eternidad ha tenido un Hijo con una Hija del Tiempo.
El Tiempo no ha tardado en intuir el problema, y ha reaccionado con peligrosa rabia y descontrol. Ha devorado enseguida a pequeños inocentes, sospechosos de ser la Amenaza.
Pero incluso esos pequeños han sido robados hacia la Eternidad.
A partir de ahora, se esperan más embates.
La Eternidad vendrá por oleadas. O como le plazca.
Ya todo da igual.
Portal de Belén: Bendito Sagrario repleto de paradojas cósmicas.
Por ejemplo, ahí va una de ellas (quién lo iba a decir):
El Tiempo tiene los Dias Contados.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Madera
La dualidad onda-corpúsculo de la luz.
Es una manera de decir que la luz es una cosa u otra dependiendo del tamaño del agujero por el que pase. El capricho del mundo físico para ser una cosa o ser otra.
Ah la luz como metáfora de la Encarnación.
Los electrones son pelotitas que pueden chocar en los aceleradores o por el contrario nubes fantasmagóricas definidas por funciones de onda dependiendo del experimento. (Esto empieza ya a ser sospechoso)
Los electrones como figura del espíritu.
El mismo núcleo del átomo, que por supuesto es cuántico.
Donde un protón es ahora protón y ahora neutrón
Y donde un neutrón es ahora neutrón y ahora protón.
Como si el ser protón o neutrón fuera lo mismo que cambiar de color.
El núcleo cuántico como imagen de lo milagroso.
La luz (otra vez la luz) tiene velocidad límite y eso significa que para 2 señores cruzándose a gran velocidad el tiempo transcurre de manera diferente, y por tanto envejecen uno más y el otro menos.
La luz derribando otro mito (el Tiempo) y dando indirectas sobre la Eternidad.
(Entre nosotros, qué costumbre la de la Luz de tener tantas singularidades. Se le termina viendo un poco el plumero)
O el tacto de las cosas.
No es debido al choque de materias, sino a la acción de fuerzas de repulsión electrostática que rodean a cada cuerpo. Las masas nunca llegan a chocar, ni siquiera a tocarse.
Las fuerzas mostrando la limitación de nuestro concepto de materia.
Tantas cosas de un universo tan cercano y con tal dosis de irrealidad a la vez...
Y, al mismo tiempo, los pastores llegando al Portal, después de haber mantenido una charla excepcional con sus viejos amigos los Ángeles. (Entre ellos siempre hubo relaciones muy cordiales)
Y José esperándoles en la puerta, dándoles la bienvenida, estrechando manos, feliz, radiante, dando palmadas en la espalda, que más bien parecen emocionados empujones hacia la entrada.
José carpintero, maestro de la madera, ya sabe todas esas cosas sobre la luz, el tiempo, las fuerzas y los átomos. Al fin y al cabo, la “materia” es eso, la "madera" con que están hechas las cosas, y José es un experto en todo eso.
Pero ahora lo importante es que está feliz, dando la bienvenida a todo el que llega.
Hay que ver.
Tanta metáfora en el mundo cósmico sobre el espíritu
(y pensábamos que era al revés, que las palabras sobre el espíritu eran analogías del mundo físico),
y al final todo se reduce a esto.
A José esperando feliz y diciendo que pases.
Cuánta Radiación
De Calor Humano
En el Umbral.
martes, 21 de diciembre de 2010
Inter paris
Entre la mula y el buey, aparte de millones de moléculas de aire, incontables motitas de polvo y algún insecto ocasional, hay un espacio curvado, atravesado por una luz tanto en el espectro visible como en rangos de lo más exóticos.
Está por supuesto la radiación de fondo.
Numerosos rayos cósmicos cruzan ese espacio con bastante regularidad, amén de incontables partículas en decaimiento.
Puede que haya también algunos fragmentos infinitesimales de materia oscura.
Es posible que haya incluso alguna partícula ocasional de antimateria.
Está por supuesto la llamada energía del vacío, que se materializa entre los niveles cuánticos del espacio, una cosa realmente rara pero que esta ahí.
Se puede decir, en fin, que hay todo un espacio intergaláctico
Pero desde hace unos instantes, todo ha cambiado.
Desde hace un ratito, entre la mula y el buey hay una Eternidad.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Atomum
Una brizna
De paja
Del arca
Del pesebre
Del establo
Del portal
De Belén
Del 25
De diciembre
Del año cero
Ha dejado una pequeña, dulce marca en la espaldita
Del Niño.
Esa marca resucitará en el cuerpo glorioso de su Señor, justo en el reborde superior de la llaga infligida en el punto kappa de la Vía Dolorosa. (La Vía Dolorosa está cartografiada en el continuum de una manera altamente precisa).
Esa marquita, por tanto, compartirá eternidad con una llaga que se producirá unos 12.000 dias después.
¿Que por qué se consigna este pequeño detalle?
Porque la crónica de los hechos será exacta, minuciosa, exhaustiva.
No puede ser menos.
Porque la Victoria será Total.
viernes, 17 de diciembre de 2010
La radiación de fondo
La radiación del fondo cósmico es una radiación electromagnética que se da
en todo el Universo, con una frecuencia en el rango de microondas: 160,2 Ghz
y una temperatura de 2,7 Kelvin.
La radiación de fondo es el ruido que hace el Universo.
Es el llamado “eco” de la explosión primera del instante cero de la
Creación.
Es la vibración del Cosmos, que está temblando como tiembla la superficie de
un globo repentinamente hinchado.
La súbita acumulación de Eternidad en el Portal de Belén, en el momento del
Nacimiento, provoca una onda de choque en la hiperesfera espacio-tiempo
circundante. Ésta, por un momento infinitesimal, se relaja y se comprime
acumulando una energía equivalente a un horizonte repleto de ángeles
cabalgando.
Y entonces, se relaja finalmente, soltando toda esa vibración al Cosmos
estrellado, que desde entonces queda inundado de esa hermosa ola, vibrando
en el seno de su infinito vaivén.
La sinfonía universal de Platón. El tiritar de la materia, la oscilación del
espacio mismo.
Aun en los bosques repletos de llagas, en los mares inundados de angustias,
en los pozos de oscuridades frías, reverbera el espacio-tiempo, con un
fulgor de esperanza que nos trae, intacto, el mensaje del momento más feliz
del tiempo, y nos susurra con tensión contenida que ánimo, que apenas puede
contener ya los límites de la eternidad, que viene de Belén para decirnos
que “tres días y… resurrección”.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Lecturas de Adviento
Lucas 3, 1-2
“En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.”
Cuando todos los personajes del momento más decisivo de la historia están ya en su lugar.
Cuando ya se ha dado la alineación completa del equipo titular de la historia.
No me digáis que no suena un poco a “En la portería, Tiberio. Poncio Pilato en el centro de la defensa; Herodes, lateral izquierdo…”
Todas las fichas sobre el tapete.
Y entonces, la Palabra de Dios vino sobre Juan. En el desierto.
En Arizona.
A Juan.
Arizónico Juan.
Seguido de arizónicos discípulos.
Como pista de aterrizaje de la Palabra de Dios, el hábitat arizónico parece no tener rival.
No era tan mal lugar, Arizona, después de todo.
Arizónico Juan que sales a más de una cosmovisita diaria, entre tanto desierto, fariseo, prostituta y publicano.
Arizónico y bendito Juan Santo de todos los desiertos cósmicos, luchador hasta quedar desierto de tu propia cabeza. Por una jugarreta del lateral izquierdo Herodes en el minuto cuarenta y tantos. Cuando todo se empezaba a poner emocionante.
Qué raza, qué casta, qué gracia.
En Arizona siempre estará Juan. El hombre más feliz del mundo.
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