Un padre llega a casa exultante...
Un emocionado Dios entra en el tiempo gozoso, con unas Ganas inconcebibles de dar el famoso Grito. El sabe que ese Grito arrasaría al hombre. De él no quedarían ni las cejas.
Ah, ese Jacob luchando con un enigmático Angel en aquella inolvidable noche de Israel.
Pero esta vez al revés.
Un Dios luchando con un enigmático Niño en la Noche de los Tiempos.
Y otra vez se deja ganar.
Muy Feliz y Santa Navidad.
Este rincón se abre unos breves días, todos los años, en Adviento, con unas reflexiones durante la espera. Cósmicas por aquello de lo desproporcionado, de lo audaz hecho con mimbres de baratillo, con esa connotación peyorativa de “me vino con un planteamiento cósmico”, “me dijo algo sideral”, y así. Cósmicas también porque la Navidad es un acontecimiento trascendental en la historia del hombre y del Cosmos, y porque el Adviento empieza siempre tras la fiesta de Cristo Rey del Universo.
jueves, 24 de diciembre de 2015
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Haikus y aforismos de Navidad
Tensión de Adviento.
Impaciencia animal
dulce en el alma.
Impaciencia animal
dulce en el alma.
La nieve pone sobre las cosas y sus contornos ese relieve de manto ondulado que cae sobre la letra ñ.
Briznas de paja,
como de haber revuelto
todo el pesebre.
Se podría decir que los villancicos cantados por los niños, además de la Liturgia, son como un paréntesis de fulgor que la Eternidad abre entre tanto barullo. Pero es lo demás, todo lo demás, lo que está entre paréntesis.
como de haber revuelto
todo el pesebre.
Se podría decir que los villancicos cantados por los niños, además de la Liturgia, son como un paréntesis de fulgor que la Eternidad abre entre tanto barullo. Pero es lo demás, todo lo demás, lo que está entre paréntesis.
Luz navideña
urbana, comercial,
pero qué... cosa.
Entre Noviembre y Febrero, cualquier prado, colina o loma de hierba, iluminada por la luz tangencial, en ese ángulo imposible de las mañanas o los atardeceres de invierno, resulta sencillamente musgo.
urbana, comercial,
pero qué... cosa.
Entre Noviembre y Febrero, cualquier prado, colina o loma de hierba, iluminada por la luz tangencial, en ese ángulo imposible de las mañanas o los atardeceres de invierno, resulta sencillamente musgo.
Providencial.
Por un censo de Hacienda,
Dios en Belén.
Las luces de Navidad siempre tienen ese aire de pedrería, de tapizado estelar.
Por un censo de Hacienda,
Dios en Belén.
Las luces de Navidad siempre tienen ese aire de pedrería, de tapizado estelar.
La anciana aguarda
tras la puerta expectante.
Niños cantores.
tras la puerta expectante.
Niños cantores.
lunes, 21 de diciembre de 2015
Polvo de niebla
Que si un átomo fuera del tamaño de una manzana, entonces a esa escala una manzana seria del tamaño de la Tierra.
Y que si un átomo fuera aún más grande, si fuera del tamaño de un balón de baloncesto, daría la sensación de ser una burbuja completamente vacía, transparente, pues a esa escala no sólo serían invisibles los electrones, sino que tampoco sería posible ver siquiera el núcleo.
¿Qué se esconde en esa sucesión de vértigos de nadas tras nadas tras nadas?
¿Qué es esa niebla fantasmagórica del hombre donde nunca se llega a tocar nada en firme sino que todo es acumulación de polvo en la lejanía, y que cuando nos acercamos siempre se desvanece, siempre dejándonos en medio de un claro, en medio de esa misma niebla que parece burlarse, que una vez más se nos vuelve inaprensible?
Y que si un átomo fuera aún más grande, si fuera del tamaño de un balón de baloncesto, daría la sensación de ser una burbuja completamente vacía, transparente, pues a esa escala no sólo serían invisibles los electrones, sino que tampoco sería posible ver siquiera el núcleo.
¿Qué se esconde en esa sucesión de vértigos de nadas tras nadas tras nadas?
¿Qué es esa niebla fantasmagórica del hombre donde nunca se llega a tocar nada en firme sino que todo es acumulación de polvo en la lejanía, y que cuando nos acercamos siempre se desvanece, siempre dejándonos en medio de un claro, en medio de esa misma niebla que parece burlarse, que una vez más se nos vuelve inaprensible?
Cada vez que rascamos la superficie del hombre, y escrutamos bajo su piel, y entramos en su mente, y en sus pensamientos, y en sus construcciones, y en sus organizaciones, y en sus ciudades, y en sus maquinaciones y políticas, y aun en sus más altos ideales, nos encontramos siempre en medio del claro de la niebla, en medio de un vacío, nunca se toca nada, nunca se llega a sujetar firmemente nada de nada de nada.
Y, sin embargo, qué Dios, qué potencia tan... sideral, incluso en lo material, en la... carne, que llega y, como si dijéramos, une todos esos puntos de esa niebla informe e infame, une todos los puntos con la facilidad con la que se resuelve un pasatiempo, casa todas las interpolaciones y, digámoslo, llena la carne, le da una unidad y un hálito para la Eternidad.
sábado, 19 de diciembre de 2015
Cosmic playground
La escena es quizá más propia del verano. Más que nada por la temperatura.
Un grupo de amigos, charlando, de noche, en el campo. De cuando en cuando, se hace el silencio. Los amigos miran al cielo, cada vez más sobrecogidos. Es una escena muy natural, el cosmos estrellado imponiendo su presencia al ser humano.
Allá en lo alto, el milagro. Las joyas refulgentes brillando en el negro tafetán del orfebre. Diamantes rutilando en la noche de los tiempos.
Aunque no es el primer escritor al que leo aquello de "parece una gran escombrera", que tiene su punto, por aquello de lo material desperdigado, sin utilidad concreta aparente.
Mundos siderales lejanísimos, fuera de toda escala, impactando directamente, sin obstáculos por el camino, en nuestras retinas.
Infinitas líneas "rectas" -bueno, "a lo geodésico"- conectándonos directamente con cada uno de los mundos.
Entre los amigos, quizá, un asomo de descripción lúdico-práctica: "Mira, la Osa Mayor", "Allí, la Polar, hacia la que apunta el Norte", "Las 3 estrellas del Cinturón de Orión", cosas de esas.
Un rato, así.
Después, alguien hará, casi indefectiblemente, el comentario de "qué pequeños somos en comparación", para pasar a "¿Y para qué servirá tanta belleza inalcanzable?", "¿Y por qué / para qué todo esto?" y luego ya el lógico silencio de preguntas trascendentes sin respuesta simple.
Pero a mí se me ha ocurrido una. Tan gratuita y propiacosechística como puede ser mi manera de jugar al mus, por ejemplo. Y de igual valor.
Pero me gusta.
Todo "eso" bien puede estar ahí porque habrá... "un cielo nuevo y una tierra nueva", es decir, habrá renovación, y me da por pensar que todas esas estrellas, renovadas, serán visitables, y están ya, hoy, ahí, como para que el Niño, llegado el momento, ante nuestro asombro, nos pueda decir:
-¿... Lo véis?
Porque, tras la Encarnación, digamos que esto ha subido de nivel, que hay como una necesidad de dar una buena salida a lo material. Y la Eternidad bien puede requerir unos inmensos, infinitos, inmensurables campos donde poder jugar.
Un grupo de amigos, charlando, de noche, en el campo. De cuando en cuando, se hace el silencio. Los amigos miran al cielo, cada vez más sobrecogidos. Es una escena muy natural, el cosmos estrellado imponiendo su presencia al ser humano.
Allá en lo alto, el milagro. Las joyas refulgentes brillando en el negro tafetán del orfebre. Diamantes rutilando en la noche de los tiempos.
Aunque no es el primer escritor al que leo aquello de "parece una gran escombrera", que tiene su punto, por aquello de lo material desperdigado, sin utilidad concreta aparente.
Mundos siderales lejanísimos, fuera de toda escala, impactando directamente, sin obstáculos por el camino, en nuestras retinas.
Infinitas líneas "rectas" -bueno, "a lo geodésico"- conectándonos directamente con cada uno de los mundos.
Entre los amigos, quizá, un asomo de descripción lúdico-práctica: "Mira, la Osa Mayor", "Allí, la Polar, hacia la que apunta el Norte", "Las 3 estrellas del Cinturón de Orión", cosas de esas.
Un rato, así.
Después, alguien hará, casi indefectiblemente, el comentario de "qué pequeños somos en comparación", para pasar a "¿Y para qué servirá tanta belleza inalcanzable?", "¿Y por qué / para qué todo esto?" y luego ya el lógico silencio de preguntas trascendentes sin respuesta simple.
Pero a mí se me ha ocurrido una. Tan gratuita y propiacosechística como puede ser mi manera de jugar al mus, por ejemplo. Y de igual valor.
Pero me gusta.
Todo "eso" bien puede estar ahí porque habrá... "un cielo nuevo y una tierra nueva", es decir, habrá renovación, y me da por pensar que todas esas estrellas, renovadas, serán visitables, y están ya, hoy, ahí, como para que el Niño, llegado el momento, ante nuestro asombro, nos pueda decir:
-¿... Lo véis?
Porque, tras la Encarnación, digamos que esto ha subido de nivel, que hay como una necesidad de dar una buena salida a lo material. Y la Eternidad bien puede requerir unos inmensos, infinitos, inmensurables campos donde poder jugar.
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