miércoles, 23 de diciembre de 2015

Haikus y aforismos de Navidad

Tensión de Adviento.
Impaciencia animal
dulce en el alma.

La nieve pone sobre las cosas y sus contornos ese relieve de manto ondulado que cae sobre la letra ñ.

Briznas de paja,
como de haber revuelto
todo el pesebre.

Se podría decir que los villancicos cantados por los niños, además de la Liturgia, son como un paréntesis de fulgor que la Eternidad abre entre tanto barullo. Pero es lo demás, todo lo demás, lo que está entre paréntesis.

Luz navideña
urbana, comercial,
pero qué... cosa.

Entre Noviembre y Febrero, cualquier prado, colina o loma de hierba, iluminada por la luz tangencial, en ese ángulo imposible de las mañanas o los atardeceres de invierno, resulta sencillamente musgo.

Providencial.
Por un censo de Hacienda,
Dios en Belén.

Las luces de Navidad siempre tienen ese aire de pedrería, de tapizado estelar.

La anciana aguarda
tras la puerta expectante.
Niños cantores.

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