Este rincón se abre unos breves días, todos los años, en Adviento, con unas reflexiones durante la espera. Cósmicas por aquello de lo desproporcionado, de lo audaz hecho con mimbres de baratillo, con esa connotación peyorativa de “me vino con un planteamiento cósmico”, “me dijo algo sideral”, y así. Cósmicas también porque la Navidad es un acontecimiento trascendental en la historia del hombre y del Cosmos, y porque el Adviento empieza siempre tras la fiesta de Cristo Rey del Universo.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Navidad: Dos analogías y un literal
Analogía 1: Del beso del Espíritu y la Materia
La luz del atardecer. Luz tangente, luz indirecta, distinta de la luz plena, regalando no sólo relieves, sino esa sensación de paso, de ir a otra parte, de estar viajando a otro mundo, al otro mundo
Mientras las nubes, las ramas de los árboles, sus troncos, las flores y las plantas, las piedras y los prados, el césped y los muros, hacen ademán de querer subirse a ese tren que pasa, dejando sombras casi cinéticas en el andén de este mundo.
Como intentando subirse a la luz y viajar hasta el otro.
Analogía 2: De la trascendentalidad de la Materia tras la Encarnación.
Ahí está el último y más lejano improbable planeta.
En cuya superficie apenas si se nota la brisa de su tenue atmósfera de gas raro.
Que mueve de siglo en siglo unas finas partículas de arenilla en el más absoluto silencio sideral.
Ahí está y eso está ocurriendo. Aunque ningún ser de este mundo lo vea.
Literal
Navidad, Encarnación: Por encima de toda expectativa posible.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Semblanza
6 de Enero (De “Casa de los Santos: Un Santo para cada día del año”, de Carlos Pujol)
Melchor, Gaspar y Baltasar
Un explosivo escritor católico resumió así la historia: tres sabios despistados llenos de buena
voluntad van a adorar al Niño Dios, guiándose por su conocimiento de las estrellas tardan mucho en llegar, piden información a Herodes, provocando la matanza de los Inocentes, en Belén son los últimos y ofrecen a Jesús suntuosos
regalos absolutamente inútiles.
La caricatura es cruel,pero en ella hay que reconocer a los que llaman intelectuales, sabios, magos. También
reyes, porque saber es otra forma de poder, de autoridad. Pero si los grandes de este mundo no están bien vistos por el Cielo, de los sabios el propio Hijo de Dios dice algo terrible: “Yo te alabo, Padre, porque ocultaste estas cosas a los sabios y las revelaste a los ignorantes”.
Sentencia, que está en San Mateo y que es como para renunciar a cualquier orgullo intelectual. La alegoría
no deja lugar a dudas: también ellos tienen derecho a la adoración, porque se llama a todos, pero ésta será a su manera, que es torpe, técnica y catastrófica. En Melchor, Gaspar y Baltasar se retrata muy bien a los hombres que saben.
No merecen el aviso del ángel, como los humildes pastores que están tan cerca del portal, ellos vienen
de muy lejos, guiándose por su ciencia, porque son expertos en estrellas;salvemos la ardiente búsqueda que les caracteriza, el afán de un largo viaje persiguiendo extraños indicios de Dios y la humildad con que doblan la rodilla y adoran al que saben ver, sabios al fin, como la salvación.
Por eso, aunque son los últimos en llegar con las manos repletas de naderías (cada cual da lo que
tiene, y ellos, arquetipos del intelectual, aportan su inquietud, brillantes palabras y humo de ideas), sin dejar de ser magos son también santos nuestros por peregrinar hasta Belén y allí abatir la cabeza ante un Niño.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Flecha
- ¿Se puede? Buenas, señores, he visto fiesta aquí en la puerta y me he
aventurado a ver qué es lo que se cocía, vaya vaya, con que acabamos
de tener un Niño, que guapetón que es, ¿eh? Venía del campo y he visto
a estos pastores aquí en la puerta y, sí, del campo, es que soy
ingeniero agrónomo, capataz de granjas y consultor de cosechas, que
ahora que me fijo, con ese oro que les han traído esos reyes persas,
que se compren un terrenito, que se revaloriza mucho en estos
tiempos...
Y prosigue el rollo del joven, recién titulado.
-... Pero bueno, que ya me voy, enhorabuena otra vez, hay que ver qué
Niño más guapo Señora, ¿sabe? Yo algún día también quiero ser padre, me
hace mucha ilusión, en fin, qué cosas, se hace tarde, le dejo aquí mi
tarjeta por si se piensa lo de las granjas y eso, adiós adiós.
María se fija en la tarjeta de visita, se sonríe, levanta los ojos y responde:
-Vaya con Dios buen hombre y gracias por su visita. Adiós.
Y de ese Adiós queda en el aire algo casi inadvertido, pero es el
silbido de una flecha que sale montada en el tensor de curvatura que
une el Portal momento cero con la Vía Dolorosa punto gamma-delta, para
impactar, al llegar, en el corazón del ingeniero Simón, padre de Alejandro y Rufo, justo en el momento en que sus ojos se cruzan con los Ojos de ese misterioso condenado, justo en el momento en que su vida cambiará para toda la Eternidad.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Todos los niños del mundo alguna vez
Todos los niños del mundo alguna vez deberían poder:
- Cruzar un puente de madera.
- Comer castañas asadas y chocolate.
- Navegar por un riachuelo del bosque en una balsa construida por ellos mismos.
- Pasar noche en una borda llena de paja.
- Subir, en esa misma borda, a la ganbara, a través de una trampilla y escalera de palo y cuerda.
- Calentarse a la lumbre de una pequeña hoguera nocturna.
- Entrar en una cueva.
- Cruzar riachuelos con patos en los remansos.
- Contemplar una jarra de barro, un vaso de agua y un trozo de pan a la luz natural.
- Contemplar, con el mismo asombro, una tinaja de aceite y un recipiente de leche.
- Tomar un cordero entre los brazos.
- Comprobar cómo un cántaro de barro se va ruborizando según se vierte dentro el agua fría.
- Entrar en una cuadra.
- Entender la palabra pesebre.
Pesebre.
Que no es una cuna.
Y hacerse cargo.
jueves, 20 de diciembre de 2012
ADN
Extracto de los documentos de la Notaría de Absolutamente Todos los Hechos Acaecidos en la Historia.
(Antecede el relato de una leve oscilación de energía en el núcleo de una Estrella tan lejana que jamás fue descubierta por el Hombre)
Comentario del análisis forense del ADN del Niño Jesús Nacido en Belén.
El análisis del citado ADN confirma que el Niño Jesús es Hijo de María de Nazareth, la cual es Virgen. Hereda rasgos suyos como el color de los ojos, la textura del cabello y la finura de sus manos.
Aclaración: el análisis del ADN mitocondrial de la citada Virgen confirma su descendencia de la mujer llamada Eva, de la cual descienden todas las mujeres de la Historia.
El ADN del Niño descarta la paternidad de José, su padre adoptivo. El contraste de dicho ADN con la base de datos histórica, pasada y futura, de humanos, arroja un resultado nulo.
Las propiedades del ADN son totalmente humanas, pero totalmente en el sentido de perfectamente. Se dan una serie de conexiones, bucles y recursividades más reales que en ningún otro lugar. De hecho, plantea un ciclo sin fin en relación al ADN de Eva. Este del Niño tiene unas secuencias que son inequívocamente principio vital del ADN de Eva.
Es decir, la una desciende del Otro y viceversa. Un misterio cuyo análisis será fuente de continuos descubrimientos para los forenses.
(Prosigue la descripción de una brisa en una meseta en el hemisferio Norte de un planeta con nombre intraducible)
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