Un padre llega a casa exultante...
Un emocionado Dios entra en el tiempo gozoso, con unas Ganas inconcebibles de dar el famoso Grito. El sabe que ese Grito arrasaría al hombre. De él no quedarían ni las cejas.
Ah, ese Jacob luchando con un enigmático Angel en aquella inolvidable noche de Israel.
Pero esta vez al revés.
Un Dios luchando con un enigmático Niño en la Noche de los Tiempos.
Y otra vez se deja ganar.
Muy Feliz y Santa Navidad.
Este rincón se abre unos breves días, todos los años, en Adviento, con unas reflexiones durante la espera. Cósmicas por aquello de lo desproporcionado, de lo audaz hecho con mimbres de baratillo, con esa connotación peyorativa de “me vino con un planteamiento cósmico”, “me dijo algo sideral”, y así. Cósmicas también porque la Navidad es un acontecimiento trascendental en la historia del hombre y del Cosmos, y porque el Adviento empieza siempre tras la fiesta de Cristo Rey del Universo.
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