Este rincón se abre unos breves días, todos los años, en Adviento, con unas reflexiones durante la espera. Cósmicas por aquello de lo desproporcionado, de lo audaz hecho con mimbres de baratillo, con esa connotación peyorativa de “me vino con un planteamiento cósmico”, “me dijo algo sideral”, y así. Cósmicas también porque la Navidad es un acontecimiento trascendental en la historia del hombre y del Cosmos, y porque el Adviento empieza siempre tras la fiesta de Cristo Rey del Universo.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Atomum
Una brizna
De paja
Del arca
Del pesebre
Del establo
Del portal
De Belén
Del 25
De diciembre
Del año cero
Ha dejado una pequeña, dulce marca en la espaldita
Del Niño.
Esa marca resucitará en el cuerpo glorioso de su Señor, justo en el reborde superior de la llaga infligida en el punto kappa de la Vía Dolorosa. (La Vía Dolorosa está cartografiada en el continuum de una manera altamente precisa).
Esa marquita, por tanto, compartirá eternidad con una llaga que se producirá unos 12.000 dias después.
¿Que por qué se consigna este pequeño detalle?
Porque la crónica de los hechos será exacta, minuciosa, exhaustiva.
No puede ser menos.
Porque la Victoria será Total.
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