Este rincón se abre unos breves días, todos los años, en Adviento, con unas reflexiones durante la espera. Cósmicas por aquello de lo desproporcionado, de lo audaz hecho con mimbres de baratillo, con esa connotación peyorativa de “me vino con un planteamiento cósmico”, “me dijo algo sideral”, y así. Cósmicas también porque la Navidad es un acontecimiento trascendental en la historia del hombre y del Cosmos, y porque el Adviento empieza siempre tras la fiesta de Cristo Rey del Universo.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Presente
Estas Navidades, cuando llegue la hora de comprar los regalos, no salgas a la calle con gesto tensionado, con mala uva, como queriendo quitártelo de encima.
No hombre, no. Aunque no te guste ir de compras.
Estos días, antes de salir, cíñete la corona, abróchate bien los guantes, ajústate la capa de armiño. Por el camino, ten en cuenta que te cruzarás con otros como tú. Fíjate bien en sus coronas, en sus guantes blancos, en sus magníficas capas.
Algunos los llevan sin saberlo. Otros, muy conscientes de ello...
Hazlo en serio. Aunque te gastes menos. Pero en serio.
Si acaso, pásate de solemnidad.
Porque la radiación del fondo cósmico, procedente del día de Navidad, te ha transfigurado.
Porque eres Rey.
En Misión Oficial.
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