sábado, 18 de diciembre de 2021

Generación

Tengo apuntado esto desde hace un par de años.

Ocurrió durante la lectura del Evangelio del cuarto domingo de Adviento, un día muy ventoso. Estábamos en Santa María de Caná. Es una iglesia en cruz latina que tiene, a modo de ventanas, una especie de saeteras estrechas y altas que le dan un aire de órgano antiguo. No es que tenga mucha luz natural.
"La generación de Jesús fue así..."
Precisamente al inicio de la lectura, de pronto, las saeteras se han iluminado.
Parecían fluorescentes verticales.
Las saeteras se han iluminado primero donde estábamos nosotros, luego hacia el altar, luego por detrás del altar.
Este juego de luces ha durado lo que ha durado la lectura, con idas y venidas, del altar al fondo, del fondo a detrás del altar.
Cuando se quedaba allí, detrás del altar, la luz que entraba era prácticamente corporal, con esos rayos en tránsito en los que descubrimos sin tapujos la verdadera realidad de la línea recta, ese contacto súbito y fugaz con el mundo de las Formas Ideales, que siempre dura demasiado poco.
Lo iluminaba todo pero sobre todo como iluminándose a sí misma. Generaba un espacio profundo.
Todos conteníamos la respiración.
Todos respirábamos luz.
Y era como estar dentro de La Anunciación de Fra Angelico.

Y ahora que lo rescato de la memoria, cómo me vienen a la cabeza estos versos tatuables de Martínez Mesanza:
Hay espadas que empuña el entusiasmo
y jinetes de luz en la hora oscura.

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