Continuación
Me gustaría no angustiarme por algunas cosas.
Me gustaría no entristecerme tanto por algunas cosas tan nimias.
Me gustaría vivir en San Sebastián, con vistas al mar.
Me gustaría vivir en una casa en la montaña.
Me gustaría ver la Selva de Irati en otoño.
Me gustaría vivir en Vermont, New Hampshire o Connecticut en otoño e invierno.
Me gustaría ver nevar mucho más.
Me gustaría visitar otro planeta.
Me gustaría demostrar la hipótesis de Riemann.
Me gustaría entender qué es realmente la atracción gravitatoria.
Me gustaría ir más al teatro.
Me gustaría tener buen ojo para las inversiones y algo más de arrojo.
Me gustaría que el teatro clásico fuese representado tal cual, sin esas adaptaciones tan cutres.
Me gustaría desarrollar un talento creativo.
Me gustaría tener mi propio taller.
Me gustaría saber sobrevivir: cazar, conseguir leña, hacer fuego, entender de plantas, hongos y frutos, construir refugios.
Me gustaría tener una casa en París.
Me gustaría tener mi propia empresa.
Me gustaría saber preparar cócteles.
Me gustaría saber construir una casa.
Me gustaría ayudar a la gente a ir al Cielo.
Me gustaría volver a vivir ese momento místico haciendo snorkling entre rayas, peces de colores increibles y corales fascinantes en aquellas aguas turquesas de Puerto Rico.
Me gustaría volver a jugar con arcos y flechas.
Me gustaría saber hacer chocolate.
Me gustaría tener una cabaña-embarcadero, un embarcadero cubierto, esa mezcla perfecta de refugio y aventura.
Me gustaría navegar en un barco pequeñito por un río estrecho y poco profundo que serpenteara indefinidamente por el bosque.
Me gustaría hacer un largo viaje en tren en medio del bosque.
Me gustaría saber fundir metales.
Me gustaría saber hacer vino.
Me gustaría saber hacer pan.
Me gustaría saber comulgar bien.
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