Pastores, acebo, patos, techumbres,
reyes, cisnes, luces, todo a la vez,
castañeras, ríos con algún pez,
y al fondo, las montañas con sus cumbres.
Jofainas y cestillos de legumbres,
oro, mirra, grandeza y pequeñez,
almendras, turrón, compota, niñez.
Pesebre, paja, hogueras con sus lumbres.
Oh memoria, (sobre el musgo, la oveja,
cascadas, que el agua de plata fluya),
nos brindas dulzuras que el tiempo aleja.
Cada año, en esta hora del Aleluya,
Él, que siempre viene y nunca nos deja,
convoca nuestra infancia con la Suya.
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