"Y acampó entre nosotros"
Fórmula maravillosa en el Angelus (alternativa a la de "habitó entre nosotros"). Digo "acampó entre nosotros" y me imagino al Señor montando su tienda ya en el Portal. Como la Tienda del Encuentro en el desierto.
Recuerda al principio del Evangelio según San Juan, que es sobrecogedoramente cósmico. "Y el Verbo se hizo carne, y acampó entre nosotros". Eso tiene una connotación sutil en el resto de nosotros: me imagino saliendo de nuestras tiendas, entre curiosos y atraídos por ese Nuevo y Enigmático Habitante, que está plantando su tienda en ese preciso momento.
Y por eso mismo viene ligada una segunda connotación o imagen de ese "acampar". Que, nada más llegar, acaba de establecer un Campo, una relación especial entre cada uno de los hombres y el Polo origen. Entonces hay distancias y hay intensidades y hay fuerzas de atracción en todos y cada uno de los puntos del Campo.
Y en Belén se genera un campo que es mas magnético que los campos magnéticos, y es mas eléctrico que los campos eléctricos. La realidad ya no es un conjunto de cosas inconexas, un inventario de objetos y fenómenos.
De pronto.
La realidad es campal.
Y también es un campo donde poder trabajar.
Trabajando en los campos del Señor.
Y también es un campo donde poder jugar.
Jugando en los campos del Señor.
Es épico, jugar en los campos del Señor.
Y también es un campo donde poder pasear.
Paseando por los campos del Señor.
Especialmente los Domingos, uno siente que se pasea por los campos del Señor.
Y poder acercarse. Y saludarle, hola que tal, esa de ahí es mi tienda, pásate cuando quieras pero
ven
cuanto
antes
mejor
gracias.
Y contemplaremos toda la potencia de la Gloria en tus ojos profundos de recién llegado con enigmáticas trazas de Creador de Campos.
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