La trascendencia del mensaje ultrapasa, se adelanta al mensajero y mas allá, hasta el punto de transfigurarlo ante sus inminentes testigos.
Ay el mensaje cuando es malo. De hecho, la ironía ha inventado una broma de conjuración, basada, ay, en la triste historia: "Matemos al mensajero"... pues en el fondo se reconoce que no tiene ni arte ni parte.
En cambio, el embajador de la Buena Nueva queda transfigurado con el mensaje que porta. El mensaje lo mejora, lo convierte en una versión de mensajero mejorada. Una especie de mensajero "2 punto cero". Un mensajero convertido, ya no anónimo, sino con dignidad especial. Es un super-mensajero, porque porta la noticia de la Eternidad. Y el infinito opera como solo cabe esperar:
Infinito por donnadie igual a super-embajador.
Iluminado, irradiado, renovado, recreado. La radiación de fondo procedente del Portal le cambia al mensajero hasta las uñas de los pies.
Y entonces "qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero"
No hay comentarios:
Publicar un comentario