Este rincón se abre unos breves días, todos los años, en Adviento, con unas reflexiones durante la espera. Cósmicas por aquello de lo desproporcionado, de lo audaz hecho con mimbres de baratillo, con esa connotación peyorativa de “me vino con un planteamiento cósmico”, “me dijo algo sideral”, y así. Cósmicas también porque la Navidad es un acontecimiento trascendental en la historia del hombre y del Cosmos, y porque el Adviento empieza siempre tras la fiesta de Cristo Rey del Universo.
martes, 15 de diciembre de 2009
Luz
La Sagrada Familia nos retransmite, a lo largo del espacio y del tiempo, la paz y la armonía del hogar.
Y eso que la situación encarna una de las peores pesadillas de todo padre: de parto, intemperie, frío, sin casa, improvisación por la noche…
Sin embargo, es la escena que transmite más paz.
Y es una escena que luego se proyecta al día a día, a gestos tan sencillos como llegar a casa, besar a los niños, besar a la esposa, pasar de otras ocupaciones “más interesantes” como leer el periódico (¿), navegar por Internet (¿), o incluso empezar ese libro que tanto nos apetece. Por no hablar del televisor.
Y entonces, sentarse en la sala y charlar tranquilamente, enseñar alguna canción, contar algún cuento, escuchar atentamente la situación entre las amistades de tu hija pequeña, con más tensión que la frontera de Gaza.
Y acariciar mejillas distraídamente, y jugar a algún juego de mesa, o improvisar un trabalenguas insuperable.
Jugar y enseñar. Amar y aprender. Y rescatar del mundo esa luz de la redención. Y entretenerse como un niño jugueteando con sus hilos dorados.
Todo en la alegría luminosa del hogar.
Esa alegría y esa luz fueron inventadas, qué digo inventadas, fueron creadas en aquel Portal, en el momento del Nacimiento. Antes, había otra alegría y otra luz.
Pero esta alegría y esta luz, luz como de pan, luz como naciendo de cada átomo de aire, alegría como de paz, abismal por lo sencilla, éstas fueron hechas esa Noche.
Y luego fueron lentamente manufacturadas y mejoradas durante tantos días en aquel hogar de Nazareth, como en una bodega, calmando y decantando, repartiendo y dando a probar. Continuamente.
Luz de Sagrada Familia.
Alegría de Sagrada Familia.
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