viernes, 18 de diciembre de 2009

Trekking



A ver. ¿Qué más fue creado en Belén?
Pues casi todo.
Por ejemplo, el montañismo. O el senderismo, como se prefiera. Vamos, el trekking.
Desde el Nacimiento, hacer trekking es como caminar por un belén. Siempre.
Ah, quién transitara por esos senderos que conducen al Portal, hechos de tierra-pan. Quién se perdiera por esas deliciosas colinas, por esas épicas montañas del fondo.
Uno va caminando por la montaña, y descubre en el borde del sendero ese acebo brillante, frutal. O se interna por el bosquecillo y se encuentra con el musgo del belén por todas partes. O se encarama a un saliente y divisa una laguna de papel de plata y cristal.
Y, mientras vas caminando, vas ganando conciencia de que te ha sido dado deambular por un escenario magnífico: estupendamente decorado, con la perfecta combinación de lo grande en la cercanía y lo pequeño en la lejanía, de lo rápido en la cercanía y lo lento en la lejanía.
Y, a cada recodo y revuelta del camino, aguantar la respiración esperando encontrarse con el Portal.

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